Historia de una niña y su bubón
Bubón había compartido casi cada minuto de la vida de esta niña. Había sido partícipe de sus juegos y había soportado sus berrinches. Él siempre estaba ahí si ella no podía dormir y ella sabía que podía dejar caer sus lágrimas sobre él.
Pero todos los bubones venían sólo con un juego de baterías incorporado que, después de un tiempo determinado, dejaban de funcionar.
Ella siempre temió el momento en que su bubón estuviese ya demasiado viejito.
Sabía que él se estaba deteriorando por sus juegos y que, algún día, ambos dejarían de tenerse. Era tanto el miedo que tenía de perderlo que prefería olvidar su “fecha de caducidad” y jugar a que nunca lo perdería.
Un día ella tuvo un sueño en el que subía las escaleras de su casa y, al final, encontraba a su bubón sin rasgaduras ni coseduras. Soñó que podía tenerlo para siempre.
Ya de grande, la vida le demostró que los sueños son solo eso, sueños. Él se perdió para siempre. En ese momento ella recordó todo lo que había vivido con su bubón y pensó que nunca le había dicho demasiadas veces que lo quería. Pensó que había sido muy descuidada con él en los últimos años. Lamentó haber dejado de jugar para crecer y hacer “cosas de su edad”.
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