domingo, 14 de febrero de 2010

No sos vos, soy yo





"Basta ya con todo eso. Ya caducó la impunidad del abandonado. Acá no hay soluciones mágicas. No hay. Acá lo que hay que ver es qué necesidad tiene usted de involucrarse en situaciones que eran la crónica de un fracaso anunciado. Uno no se enamora de una mujer. Se enamora de una situación. De nada sirve vivir esclavo de un recuerdo. ¿Qué es un recuerdo? ¿Un recuerdo es algo que uno tiene o algo que uno perdió? Ah, ah, ah. El amor y la obsesión son dos cosas muy distintas, muy distintas. Lo que pasa es que a veces logran confundirnos, logran engañarnos... no me rompa más las pelotas con María. Y esa otra hija de puta que se vaya a la mierda"






{ Ud. por algo no se suicida }

viernes, 12 de febrero de 2010

¿Por qué las parejas homosexuales están mal vistas?


Porque no pueden reproducirse y eso va en contra de los deseos de Dios todo poderoso que ha establecido las cosas para que sean de determinada manera.

Algunos dicen que ser gay está mal porque no es lo “convencional”. Los psicólogos sostienen que es una “enfermedad”. Que esas personas han pasado por determinadas situaciones en su vida que los han acomplejado.

En realidad, absolutamente TODO lo que pasa por nuestras vidas nos hace ser determinada persona. Todas nuestras experiencias, buenas o malas, influyen en nosotros. Pero, si es por eso, todos deberíamos estar enfermos (quizás lo estemos y no nos demos cuenta. Quizás no exista ningún ser humano sano).

Los humanos tienen sexo, principalmente (más allá del placer), porque es la única forma de reproducirse, perdurar, permanecer como una raza en el tiempo. Pretendemos dominar el mundo (no entiendo muy bien por qué se gastan en hacerlo si la vida es finita. Quizás por temor a ser dominados decidimos atacar antes de que nos ataquen).

Todos sabemos que, aunque el sexo no diera placer igual se practicaría. Ahora yo me pregunto ¿Por qué nos reproducimos? ¿Con qué fines queremos perdurar en el planeta a lo largo del tiempo?











{ Momento de Insomnio }

jueves, 11 de febrero de 2010



¡pOné lOs pieS en la tierra, mUjer!

domingo, 7 de febrero de 2010

El secreto de sus ojos

foto de dameluzinfinita en 24/01/10


- ¿Pero qué voy a hacer yo en Jujuy?

- Y.. lo mismo que acá. Firmas, sellos. Ya le tienen listo hasta el escritorio.


- No, no, no, no, no, no. No, Irene. No puedo. No puedo. Yo tengo mi vida acá. Tengo mi viejo, tengo.. - se queda en silencio. Sólo se puede escuchar el bullicio normal de la estación. Lo piensa por un instante. Piensa en ella. La mira deseándola - tengo todo..

- ¿Y qué vamos a hacer? Acá. – habla pausado - Nosotros. Digo.. vos y yo lo mira a los ojos. Por un instante pareciera ser que su mirada le devuelve el mismo cariño. Siente lo mismo - No podemos hacer nada.

Benjamín se acerca como para darle un beso. Una sensación de respiración contenida inunda el aire y acto seguido se puede escuchar el sonido de sus labios despegándose. Se acerca más, casi pudiendo tocar su mejilla o rozar sus labios. Por un segundo, Irene cierra los ojos mientras Benjamín le acerca sus labios a la mejilla. Mueven sus cabezas un par de veces como buscando la posición perfecta mientras miran la manera en que sus labios se pasean cerca pero no se tocan. Buscan el momento adecuado. La forma adecuada. Buscan que sea perfecto. Sus labios se encuentran a una milésima de distancia..

- Chau.

Los labios de Irene nunca pudieron sentir el calor de los de Benjamín. Éste simplemente le dio la espalda y se dirigió al tren.

En sus ojos brilla la desilusión. No era el final que esperaba. No esperaba que la dejara ahí parada. Sola en medio de toda esa gente viéndolo partir.

Sube al vagón y se da media vuelta, preparado para verla por última vez. Irene asiente aunque no quiere aceptar que él se va a ir sin ella.






~ Sus ojos están en estado de puro amor ~

viernes, 5 de febrero de 2010

Tiempo

Hace mucho que no escribo de esta forma. Así, como solía hacerlo. Dejar mis pensamientos plasmados en papel sin hacer demasiado “escándalo”. Sin buscar temas de conversación interesante, ni rimas. Ni siquiera pensando en escribir una gran historia. Hoy tan sólo tengo ganas de escribir como solía hacerlo. Sin pensar demasiado y ver qué sale.

Tuve que apagar la música que no me dejaba entablar una conversación conmigo misma y voy a retrasarme en contestarle a una amiga por el msn. Una amiga a la cual le acabo de decir “hola” y ya estoy dejando colgada. En fin. Se ve que soy así. En un momento quiero una cosa y a los dos segundos pretendo otra (antes: hablar con mi amiga, ahora: escribir).

Las ganas de escribir me vinieron de un textito que acabo de leer en un blog de una conocida. Me di cuenta que el tema del textito se hacía bastante recurrente (quiero decir que casi siempre escribía sobre lo mismo.. en todos los textos siempre había algo al respecto) y me hizo acordar mucho a mi y a lo mucho que odio ESA parte de mi.

Voy a tratar de expresarme mejor para los que no me conocen (como si alguien “no conocido” viera mi blog. Gracias si Maru lo visita una vez cada tanto) ya que, seguramente, los que me conocen habrán deducido algo gracias al título de esta entrada.

Tiempo es el tema central y Tiempo es lo que más me molesta de mí. Bueno, quizás no sea El Tiempo. Más bien yo pensando en el tiempo.

Después de muchos momentos desperdiciados pensando en el tiempo ahora estoy tratando de no hacerlo. Dejar de pensar en lo poco que hice hasta ahora para concentrarme en las cosas que quiero hacer y que espero hacer en un futuro (un futuro que empieza hoy).

Leyendo el blog de esta “conocida” me vi tan reflejada en ella que me di bronca. No por ella, sino por mí. Leyendo me daban ganas de agarrarla y decirle “DEJÁ DE PENSAR EN EL TIEMPO Y VIVÍ”. Quizás les parezca absurdo que una personita (si, personita porque todavía soy muy chica para entender algunas cosas) como yo haya aprendido a vivir. Es que en realidad no lo hice. Estoy empezando a entender cómo funciona todo.

Lo que me recuerda a mí en esta persona es que piensa demasiado en que quiere disfrutar (tal vez ella no sea exactamente como yo y realmente lo disfrute) y se detiene exageradamente en sus pensamientos (y eso, mis amigos, hace muy mal. Sumergirse tanto en uno mismo y soñar al extremo puede ser peligroso. La vida no es como la imaginamos. Siempre consigue la manera de diferenciarse de nuestros sueños, lo que nos hace querer soñar más y siempre desear estar un poco más adelante en vez de disfrutar el hoy. Espero que se entienda lo que quiero decir porque mi mente va muchísimo más rápido que mis dedos al escribir y ese retraso hace que mis ideas se amontonen y después ni siquiera yo soy capaz de ponerlas en orden para explicarme como una persona coherente).

El punto es que no quiero llegar a mis últimos años de vida y, al mirar hacia atrás (porque me imagino que a esa altura uno acepta la muerte y hace una mirada objetiva de lo que fue su vida), darme cuenta de que pasé más tiempo soñando que tratando de hacer esos sueños realidad, que en vez de vivir me la pasé recordando. Está bueno recordar pero yo exagero (y creo que esta chica también lo hace).

Creo que ya tengo suficiente defectos que me impiden avanzar (no me voy a explayar en este punto) como para que encima se les agregue el hecho de que me encanta quedarme contemplando las cosas desde la vidriera. Ver cómo pasaron y como se me pasan.

Por suerte lo voy superando y ya no me preocupo mucho por las cosas que voy dejando atrás. Ya sean cosas, momentos vividos, personas, relaciones. Con esto no quiero decir que cada vez todas esas cosas me importen menos pero estoy tratando de que mi nuevo lema sea mirar hacia el futuro ya que no puedo hacer nada para cambiar el pasado.

Justamente hoy a la madrugada estaba viendo “El secreto de sus ojos” y me llegó una frase de Irene en la que decía que su vida entera había sido mirar hacia delante. Es lo que quiero, mirar hacia delante. No significa que me vaya a olvidar de lo vivido, eso es algo que todos siempre llevamos con nosotros pero me cansé de la melancolía ¿De qué me sirve pensar en todas estas cosas? No tiene solución, no lo puedo detener. Va a pasar, se va a acabar. No sirve quedarse lamentando. No sirve recordar en cualquier momento, sólo en el instante adecuado.